Samara IBARRA
Siempre he estado vinculada a los libros y el contacto con ellos me hizo estar convencida de querer estar rodeada de palabras.
Por eso, me gradué en Filología Francesa en la Universidad de Extremadura. Después de un Lectorado en Francia, volví para cursar un Máster en la Universidad de Granada.
Cuento con una larga trayectoria profesional como docente en EOI y una sólida formación filológica.
En 2020 decidí profesionalizarme y me formé en Gestión de Proyectos Editoriales, Informes de Lectura y Corrección de Estilo en Cálamo & Cran. Un año más tarde estudié Edición de Mesa en Escuela Cursiva y actualmente colaboro con diferentes editoriales.
Soy miembro de UniCo y de ACE Traductores
Algunas de las últimas publicaciones en las que he participado
Tengo la suerte de trabajar en proyectos de editoriales independientes que confían y promueven la literatura como herramienta social, política e histórica; nuestro mayor capital cultural y humano.
Automática Editorial
¿Quién es Igor Ivánovich Dikshtein? Quizá sea solo un nombre, el nombre de un superviviente, de un ciudadano modélico que, menesteroso, recorre las calles heladas de Gátchina con una bolsa de cervezas; tal vez sea el nombre de un testigo de la historia, bien pudiera ser el de un fogonero juerguista, el de un concienzudo artillero o el de algún legendario capitán. Tal vez, Igor Ivánovich Dikshtein sea el nombre de un fantasma, un espectro que vaga a medio camino entre la existencia y el olvido. Puede que sea un compendio de todas esas cosas.
El capitán Dikshtein es la obra más aclamada de Mijaíl Kuráyev, y una pieza única que aborda con enorme inteligencia y talento literario uno de los episodios más críticos de la historia de la URSS, el motín de Kronstadt de 1921, un cruento enfrentamiento entre camaradas que tiñó de sangre el mar helado frente a la ciudad de Petrogrado.
H&O Editores
Teselas, almazuelas, baldosas, ventanas… La prosa de Ana Gorría recorre fragmentos de memoria a través de su álbum familiar y reconstruye ideas, formas, sensaciones y matices de una época pasada que se recupera tan vívidamente que casi se hace carne en sus palabras, entre sus dedos. Por medio de fotos familiares y de sus lecturas actuales de arte contemporáneo, Ana Gorría revive episodios y recuerdos de infancia y teje una red de cuidados y afectos que sostiene la inmensa profundidad del tiempo, con sus luces, sus sombras, sus silencios y sus versos.
«Y, sin embargo, no dejo de escribir. Honro, como en el poema de Seamus Heaney, vuestra existencia: «Entre el índice y el pulgar / descansa mi pluma inclinada, cargada de propósito». Quiero crear un yo que sea un tú, como un memorial levantado en el páramo de la imaginación compartida, común.» Ana Gorría
Temporal Casa editora
Hay capas de tiempo, prosa sedimentaria, en Almanaque de Péter Nádas. Se suceden los meses y las geografías de un año, a caballo de 1987 y 1988, para el que no hay más calendario que el recuerdo y el porvenir. Se abren cortes axiales, hendiduras de luz, galerías que comunican tiempos, lugares, personas: el otoño húngaro de 1956, el dominio soviético, la esperanza de un mundo liberal sostenido por la cortesía y la inteligencia, el amor al propio cuerpo en el cuerpo ajeno, el amor, el sexo en sus órganos, la pasión de una motoazada para roturar el campo, Berlín occidental cuando el Muro, las manos sobre el suelo de arcilla de una casa en el campo, la última sonata para piano de Beethoven en las manos de una anciana enferma de muerte, el amor.
Si narrar es «la esperanza de la razón frente al destino», la prosa de Nádas, demorada, alcanza en esta novela acaso biográfica, bellamente traducida, el milagroso espacio de la poesía: las palabras pesan y vuelan, y el relato, en libertad, funda su propia poética.
Editorial 16
El género del cuento queda, en esta obra de Juncal Baeza, salvaguardado bajo alientos que inspiran poemas sin forma, que avivan fuegos internos. Son relatos íntimos de almas complejas, de energías concentradas, de tramas, contextos y descripciones que explotan la belleza de los sentimientos a través de la emoción, que todo lo puede. No hay márgenes entre la crudeza, el dolor, el amor o la conquista, porque todos ellos son una conexión entre el ser y la vida.
«Filología»: del griego phylos = amor y logos = palabra